Daury comienza por lo cotidiano: reconocer a quien cuida y a quien recibe el cuidado, y adaptar la experiencia con texto claro y lectura en voz alta.
La rutina reúne actividades, recordatorios y guías en una vista de Hoy. Así el cuidador sabe qué viene, puede concentrarse en la persona y registrar lo que ocurrió al terminar.
El cuidado también es coordinación. Los roles, invitaciones y entregas de turno permiten que la familia comparta la responsabilidad sin perder la historia del día.
Cuando se necesita más contexto, el historial, las notas y el perfil de salud ayudan a preparar una consulta o responder ante una situación urgente.
Daury organiza y hace visible el cuidado. Las decisiones clínicas siguen siendo de los profesionales de salud.







